El 99% de las empresas constructoras en Jalisco son PyMEs (INEGI). Es decir: la mayoría no cuenta con flota propia de transporte ni bodega de obra. Y ahí está el problema oculto: un solo paro de obra de 1–2 días por falta de material cuesta más de $1,000 pesos en jornales ociosos —solo por una pareja de instaladores. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, la demanda de materiales de construcción ligera crece año con año. Colonias como Providencia, Chapalita, Bugambilias y Valle Real lideran remodelaciones residenciales, mientras que Andares y Midtown adoptan plafones y tablaroca como estándar en proyectos comerciales.
